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Educar resulta
cada día más complicado por la gran variedad de contextos
y medios que intervienen como resultado de una sociedad cada vez más
diversa y rica en posibilidades, una sociedad cada vez más compleja.
Ya no son la familia y la escuela los únicos ámbitos educativos,
existen otros cuyos medios son en ocasiones hasta más influyentes.
Es por ello fundamental ser conscientes de esta complejidad, para que
desde su reconocimiento, seamos capaces de encontrar fórmulas de
actuación capaces de responder a las necesidades reales que se
plantean. No basta con que cada uno de nosotros desempeñemos nuestra
función satisfactoriamente, es necesario que la compartamos, que
cooperemos y juntos formemos una comunidad, cuyo objetivo final sea el
perfeccionamiento de todos los miembros que la forman, a través
de una educación integrada, participativa y permanente .
Integrada porque es necesaria la participación de toda la comunidad
educativa, destacando la importancia de la colaboración de las
familias en el proceso educativo ya que son los responsables de la socialización
primaria.
Participativa porque el aprendizaje depende cada día
más de la correlación AULA-FAMILIA-CALLE.
Permanente porque
los procesos educativos son continuos y no acaban en la escuela.
Desde este principio apostamos por una escuela abierta capaz de generar
el conocimiento adecuado, aquel que nuestros alumnos y alumnas necesitarán
para desarrollar sus proyectos vitales.
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