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Nuestra capacidad
de razonar sobre la información es la que hace posible el conocimiento.
Su desarrollo nos hará crecer en autonomía e independencia.
Educar en la razón suponer educar para generar argumentos en que
sustentar las ideas y al mismo tiempo ser capaces también de aceptar
y ser persuadidos por los argumentos de los demás. Así el
diálogo no sólo resulta ser un instrumento útil y
deseable, sino que la razón, que se basa en el lenguaje, lo dota
de verosimilitud.
Igualmente importante resulta reconocer que la razón es una facultad
preparada para interpretar los proyectos del corazón, del mundo
de los afectos, de los deseos. La razón recogerá esa fuente
de motivación para elaborarlos y realizarlos.
Pero educar la razón supone también enseñar a diferenciar
lo meramente racional de lo razonable. Hacerles comprender que no vivimos
sólo en un mundo de objetos, sino también en un mundo de
sujetos y que por tanto una decisión racional puede no ser razonable
y perder por ello su validez.
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