El aula se convierte así en un contexto de trabajo, abierto, participativo, solidario, que promueve la elaboración de aprendizajes significativos, en la medida que es un proceso activo, que busca la construcción de significados por y para el propio alumno. Un espacio rico en interacciones que favorece el ejercicio de la responsabilidad y la autonomía.
Sin duda es un reto importante ya que nuestra sociedad está demandando personas capaces de integrarse en equipos de trabajo, en organizaciones cada vez más descentralizadas que requieren de la coordinación, autonomía y capacidad para tomar decisiones. En suma personas capaces de adaptarse a la flexibilidad de las organizaciones.





