Asistimos a una sociedad que está siendo constantemente pensada y que requiere de nuevas y mayores habilidades comunicativas
para participar de manera activa en la misma. Entre otras cosas , se viene caracterizando por la producción vertiginosa de conocimientos y por convertir la información en un bien económico , que está provocando cambios importantes en los procesos de producción


Es por ello que la transmisión de los conocimientos resulta impensable. El propósito debe ser, además de aprender aquellos conocimientos más relevantes, el aprender a aprender, disponer de la habilidades y herramientas adecuadas para buscarlo , seleccionarlo y construirlo de acuerdo a las necesidades y ser capaces de transferir lo aprendido a otros ámbitos escolares o sociales. Se debe potenciar el desarrollo de capacidades genéricas de razonamiento lógico, razonamiento numérico y razonamiento espacial, en un marco general de actuaciones que busque la formación de personas fuertes, autónomas y flexibles, capaces de hacer frente a la incertidumbre y los cambios, y dispuestos a integrar en su proyecto personal el aprendizaje continuo.


Nuestra capacidad de razonar sobre la información es la que hace posible el conocimiento. Su desarrollo nos hará crecer en autonomía e independencia.
Educar en la razón suponer educar para generar argumentos en que sustentar las ideas y al mismo tiempo ser capaces también de aceptar y ser persuadidos por los argumentos de los demás. Así el diálogo no sólo resulta ser un instrumento útil y deseable, sino que la razón, que se basa en el lenguaje, lo dota de verosimilitud.


Igualmente importante resulta reconocer que la razón es una facultad preparada para interpretar los proyectos del corazón, del mundo de los afectos, de los deseos. La razón recogerá esa fuente de motivación para elaborarlos y realizarlos.


Pero educar la razón supone también enseñar a diferenciar lo meramente racional de lo razonable. Hacerles comprender que no vivimos sólo en un mundo de objetos, sino también en un mundo de sujetos y que por tanto una decisión racional puede no ser razonable y perder por ello su validez.


Como ya hemos señalado vivimos en un entorno cada vez más complejo e impredecible, un entorno en continuo cambioy nuestra integración en el mismo va a depender de nuestra capacidad para aprender y adaptarnos a los mismos.

Nuestra capacidad creativa se convierte así en un factor fundamental, ya que nos faculta para reinterpretar nuestros aprendizajes ,extraer nuevos significados, y desarrolla la dimensión estética de las personas. En este sentido la creatividad es la aplicación novedosa de habilidades y conocimientos con el fin de alcanzar un objetivo. Por tanto requiere de capacidad para formular y resolver problemas, transferir lo que se aprende de unos contextos a otros, capacidad para centrar la atención en la consecución de unos objetivos, y capacidad para reconocer que el aprendizaje es un proceso que conlleva cometer errores.

 


Uno de los objetivos más importantes que se le encomienda a la escuela es el de ser un espacio para la socialización por lo que es imprescindible favorecer la situaciones de comunicación entre iguales. Esta comunicación se convierte en uno de los pilares del aprendizaje, pues la construcción del conocimiento lejos de ser una construcción individual es una construcción social.Las situaciones de carácter cooperativo proporcionan más y mejores aprendizajes y propician el desarrollo social e individual de los alumnos y alumnas.


El aula se convierte así en un contexto de trabajo, abierto, participativo, solidario, que promueve la elaboración de aprendizajes significativos, en la medida que es un proceso activo, que busca la construcción de significados por y para el propio alumno. Un espacio rico en interacciones que favorece el ejercicio de la responsabilidad y la autonomía.


Sin duda es un reto importante ya que nuestra sociedad está demandando personas capaces de integrarse en equipos de trabajo, en organizaciones cada vez más descentralizadas que requieren de la coordinación, autonomía y capacidad para tomar decisiones. En suma personas capaces de adaptarse a la flexibilidad de las organizaciones.

 


Un requisito esencial de la educación es que sea integral, que atienda a todas las dimensiones y manifestaciones de los alumnos. Desde la dimensión intelectual, a la física, pasando por la estética y la técnica. La educación en cada una de ellas dotará a nuestros alumnos de los conocimientos y habilidades necesarias para poder defenderse en la vida y alcanzar un nivel de bienestar.

Pero esta formación sería incompleta si nos olvidáramos de los valores, de la educación moral y la educación social.

Más que nunca en una sociedad democrática debemos educar en el diálogo y para el diálogo, en el uso responsable de la libertad, en la autonomía como capacidad autorreguladora de los individuos, en la solidaridad como capacidad de entendimiento entre las personas y como actitud para lograr la igualdad y la justicia, valores como el trabajo o el rigor intelectual . Educar los sentimientos, las emociones y los afectos como bases del equilibrio personal.

Igualmente es fundamental reivindicar la tierra como punto de encuentro, como patrimonio de todos, fomentando valores como el consumo responsable y la conservación y respeto por el medio ambiente.


No entramos a valorar ni nos definimos por ninguna de las opciones religiosas que se hallan presentes en la sociedad. Contemplamos este hecho como una opción de los individuos y de las familias, Desde la escuela cabe el acercamiento sociohistórico de forma descriptiva ,para ofrecer a nuestros alumnos y alumnas un conocimiento cultural.

Como escuela laica promocionamos la universalidad democrática, poner el hecho humano por encima de las particularidades, aquello que nos identifica a todos y a todas: lo común; por encima de lo que nos diferencia.

Nuestras actuaciones educativas se encuentran comprometidas en la defensa de los derechos humanos, en la igualdad de sexos, la defensa de la paz y la justicia social

 


Partimos del hecho de que los seres humanos, al contrario que el resto de seres vivos , nacemos desprotegidos y necesitamos de ayuda ,de mediación, para poder integrarnos en nuestro medio. Por ello la educación es un proceso intencional, que tiene por objeto completar la humanidad de las generaciones jóvenes, atendiendo al desarrollo personal para que puedan integrarse como miembros activos y críticos en nuestra sociedad democrática.

Y en esta labor estamos comprometidos diariamente en primer lugar con nuestros alumnos y alumnas con quienes compartimos , más allá del enseñar y aprender, un ámbito para la convivencia y la cooperación. Igualmente estamos comprometidos con las familias , ya que han decidido compartir con nosotros esta labor y con la sociedad en general que nos hace depositarios de la misma.


Educar resulta cada día más complicado por la gran variedad de contextos y medios que intervienen como resultado de una sociedad cada vez más diversa y rica en posibilidades, una sociedad cada vez más compleja. Ya no son la familia y la escuela los únicos ámbitos educativos, existen otros cuyos medios son en ocasiones hasta más influyentes. Es por ello fundamental ser conscientes de esta complejidad, para que desde su reconocimiento, seamos capaces de encontrar fórmulas de actuación capaces de responder a las necesidades reales que se plantean. No basta con que cada uno de nosotros desempeñemos nuestra función satisfactoriamente, es necesario que la compartamos, que cooperemos y juntos formemos una comunidad, cuyo objetivo final sea el perfeccionamiento de todos los miembros que la forman, a través de una educación integrada, participativa y permanente.

Integrada porque es necesaria la participación de toda la comunidad educativa, destacando la importancia de la colaboración de las familias en el proceso educativo ya que son los responsables de la socialización primaria.

Participativa porque el aprendizaje depende cada día más de la correlación AULA-FAMILIA-CALLE.

Permanente porque los procesos educativos son continuos y no acaban en la escuela.


Desde este principio apostamos por una escuela abierta capaz de generar el conocimiento adecuado, aquel que nuestros alumnos y alumnas necesitarán para desarrollar sus proyectos vitales.


EDUCAR : ENSEÑAR A VIVIR


¿Qué quiere decir enseñar a vivir?

Aumentar los recursos personales del niño, para aumentar la probabilidad de que alcance la felicidad y la nobleza.

¿Puede realmente enseñarse?

El niño es el protagonista de su propio desarrollo.Lo que podemos hacer es ayudarle a desarrollar una personalidad  inteligente.

¿Quién ,cómo y cuándo debería hacerlo?

Todos de múltiples maneras , y en todo lugar. Nadie puede enseñar solo. Solo podremos educar a un niño si nos comprometemos en una movilización educativa de la sociedad civil, cuyo lema, no lo olvide, es un proverbio africano :

 

" PARA EDUCAR A UN NIÑO HACE FALTA LA TRIBU ENTERA"

José Antonio Marina

" Aprender a vivir"

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